Cuando les compartí mis resoluciones para 2018 muchos de ustedes me escribieron para pedirme que les compartiera el sistema que uso para llevar mi presupuesto. Así que esta semana te quiero compartir de manera muy simplificada los 5 pasos que sigo cada mes para hacer un presupuesto realista, que me permite cubrir todos mis gastos y ahorrar para mis metas.

Antes de comenzar, quiero aclarar que no soy experta en finanzas personales ni pretendo serlo. Al contrario, soy alguien que ODIA los números y que por muchos años vivió a ciegas, gastando en puras locuras. Así que mi método no se basa en conocimientos financieros sofisticados, sino en la más básica de las matemáticas.

Una vez aclarado ese importante punto, podemos proceder.

 

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Foto vía Pinterest

El esqueleto básico de tu presupuesto

Existen muchas formas y herramientas para crear un presupuesto. Como dije anteriormente, yo soy super mala con los números así que he probado mil versiones y al final me he quedado con los principios mas básicos y elementales.

Mi herramienta favorita para PLANIFICAR es un archivo de Google Sheets. Me encanta este sistema porque lo puedo ver desde mi computadora y celular y actualizarlo en tiempo real. Al final de este post te voy a compartir la plantilla que yo uso, por si te animás a intentarlo.

Paso 1: Definí tus gastos fijos y variables

Tus gastos fijos son todas aquellas obligaciones con las que tenés que cumplir sí o sí cada mes. Aquí van: la renta, la cuota del carro, débitos automáticos, gasolina, suscripciones de internet, celular, etc.

Tus gastos variables serían todas las cosas que dependen del mes en cuestión. El regalo de cumpleaños de tu mamá, el viaje de aniversario, etc. Si querés ir al salón a hacerte algo especial, o si es temporada de rebajas y planeas aprovechar para renovar tu guardarropa, también irían en esta categoría.

Paso 2: Incluí el ahorro como un gasto

Algo SÚPER importante que he descubierto con la práctica, es que si querés ahorrar para algo específico (la prima de una casa, un teléfono, etc.) debés incluirlo como un gasto más. De esa manera podrás garantizar “echarle agua a la nube” y no “comerte” ese dinero en cosas menos importantes.

Si tenés problemas con el auto control, te recomiendo los ahorros programados. De esa manera será como un débito automático más y no tendrás que lidiar con la tentación de no hacer el depósito. La mayoría de bancos ofrecen este sistema y los podés tramitar en línea.

Paso 3: Definí tus deudas anteriores

Aquí tendrías que incluir gastos que incurriste el mes anterior pero que tenés que pagar este mes. En mi caso, aquí pongo el saldo de mi tarjeta de crédito a la fecha del corte. Al sumar esto, con tus gastos fijos y variables, tendrás el total de tus “pasivos” o deudas.

Quién lo diría. Terminé aprendiendo algo en las clases de contabilidad de la universidad… 🤷🏻‍♀️

Paso 4: Definí tus ingresos del mes

Ahora solo tenés que definir todas tus fuentes de ingresos del mes. En ellas deberías incluir tu salario, reembolsos y cualquier otro dinerito extra que esperés recibir ese mes. Al sumarlo, podrás ver con claridad el total de tus “activos”.

A partir de ahí vas a poder comenzar a ajustar tus gastos (principalmente los variables). La idea es quedar en cero o en un saldo positivo, el cual podrías ahorrar o pasar al siguiente mes.

Paso 5: Registrá tus gastos en tiempo real

Esta es quizás la parte que requiera más disciplina pero es VITAL si querés hacer que el presupuesto que dibujaste funcione.

Existen muchas aplicaciones para llevar un registro de tus gastos. Mi favorita de todos los tiempos (porque las he probado casi todas), es CoinKeeper. En ella, transcribo todas las categorías de mis gastos (fijos y variables) con sus respectivos presupuestos y además el saldo de todas mis cuentas al inicio del mes.

Lo bonito de esta app es que podés ir viendo en tiempo real que tan cerca o lejos estás de llegar al límite de cada categoría.

Por ejemplo, si tengo US$150 asignados para compra de ropa y accesorios, puedo saber qué tanto más puedo seguir comprando o si ya me pasé. En cuyo caso, tengo que ver con qué categoría tendré que “reponer” ese excedente. Así, si me paso en “ropa”, le puedo bajar a “salidas y comidas fuera”.

Recordá que tu presupuesto es un animal vivo

Una última cosa que he aprendido y te quiero compartir, es que tu presupuesto no es algo que podés hacer el primero de cada mes y luego dejarlo guardado. Es algo que tenés que estar revisando constantemente.

A mí me gusta revisarlo y reajustarlo al menos una vez a la semana. Aunque no haga cambios significativos, me ayuda a mantenerme enfocada y clara de lo que tengo, lo que debo y lo que puedo seguir gastando.

Así que ahí está. Mi pequeño y rudimentario sistemita para presupuestar y llevar el control de mis gastos. Llevo más o menos 6 meses usándolo consistentemente y me alegra decir que ya por fin tengo un ahorro considerable para la prima de mi casa y que puedo hacer compras caras sin remordimientos de conciencia.

Si te gustó, podés descargar la plantilla de Google Sheets aquí. También te dejo los enlaces para descargar CoinKeeper para iOS y Android.

Como siempre, dejame saber qué te pareció este post y si te animaste a probar este sistema. No te olvidés de compartirlo con aquellos a quienes creás que les puede interesar. ¡Hasta la próxima semana!

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