Se conoce como “procastinar” al fino arte de dejar todas las cosas importantes para último minuto. ¿Les suena familiar? Por acá les dejo un poco sobre mi historia como procastinadora consumada y una charla super interesante y divertida acerca del tema.

En mis tiempos colegiales y universitarios, me enorgullecía de mi capacidad para crear obras maestras 2 o 3 horas antes de la entrega.

El problema es que ni el colegio ni la universidad me importaban. Pasar era pasar. Pero ahora las que postergo infinitamente son precisamente las que necesito hacer para crear la vida de mis sueños (exacto… todo lo que tiene que ver con Dream Life Factory).

Entonces procastinar ahora es más como un vicio psicótico y no como un fino arte… porque al final ni hago lo que debo hacer, ni disfruto al no hacerlo. Porque estoy pensando en todo lo que tengo que hacer y debería estar haciendo. Si ustedes también son procastinadores, ya saben a lo que me refiero.

Pues aparentemente no estamos solos. Hace unos meses me topé con un post buenísimo del blog Wiat But Why, que luego se convirtió en una charla de TED, que nos explica con dibujitos qué es lo que pasa por nuestros cerebros procastinadores y por qué nos metemos en ese círculo vicioso tan enfermizo.

Básicamente, nuestro yo adulto y racional convive todo el tiempo con un mono loco y desabrido que se alimenta de la gratificación instantánea… y cuando el mono gana control, nuestras prioridades se van a la basura.

Por acá les voy a dejar el video por si lo quieren ver todo. Les prometo que si son procastinadores lo van a amar… y si tienen gente procastinadora a su alrededor, les va a ayudar a entenderlos y ayudarlos mejor (no nos odien… ¡sabemos que tenemos un problema!).

En conclusión

Procastinar es hasta cierto punto normal. Nadie quiere hacer el trabajo difícil. Siempre es más divertido perderse en YouTube y Wikipedia. Peeeeeeero… como hay cosas en la vida que no tienen fecha de entrega, se nos puede pasar la vida y nunca vamos a empezar a hacerlas, lo cual puede causarnos mucho arrepentimiento, frustración, infelicidad y básicamente un desperdicio de vida.

Luego de ver esta charla busqué la foto del final, (la de las semanas de vida de un humano promedio) y me topé con la versión de los meses. Procedí a imprimirla y pegarla frente a mi cama.

Les puedo asegurar que desde entonces estoy teniendo un nuevo sentido de urgencia y ese mono loco y necio procastinador que llevo dentro, se está portando mucho mejor que de costumbre. Así que a mis colegas procastinadores, les recomiendo el ejercicio.

Por cierto! También hay una segunda parte del post original, sobre cómo vencer la procastinación. Por acá se los dejo también.

Espero que la charla les haya gustado y ayudado tanto como a mí. Cuéntenme qué les parece en los comentarios y si conocen a otros que se puedan identificar, compartan. Creo que igual que con los demás vicios y hábitos no saludables, tener apoyo de gente que te entiende es un gran paso en la recuperación. ¿Qué opinan?

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