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Como su nombre lo indica, estas esponjas están hechas a base de una raíz de origen asiático llamada Konjac, que se ha cultivado por siglos y es muy popular tanto en la dieta como en sus aplicaciones cosméticas. De hecho, las esponjas konjac se han usado por más de 100 años en países como Japón, Corea y el sudeste asiático para bañar a los bebés, porque son tan suaves que permite una limpieza profunda sin lastimar las pieles delicadas.

Su proceso de fabricación es bastante sencillo. El polvo de la raíz de konjac se mezcla con hidróxido de calcio (conocido por sus propiedades de sanación en los tejidos de la piel) y luego se expone a calor y frío para darle esa forma y contextura seca en la que viene. También es común que a la mezcla se le agreguen otras sustancias como carbón activado, té verde o incluso arcillas, y es por eso que verás esponjas konjac de muchos colores.

Por qué funcionan

Todos sabemos que la exfoliación es un must a la hora del cuidado de la piel porque ayuda a remover células muertas y activar la circulación. Las esponjas de konjac, son ideales para la limpieza diaria del rostro porque son tan suaves que permiten una exfoliación muy sutil que en el largo plazo, te dará como resultado una piel más suave y luminosa. También es muy útil cuando tenés problemas de resequedad (descamación), insolación, acné y eczema; ya que te garantizan una limpieza profunda pero muy gentil. Además, las propiedades de la raíz de konjac incluyen poderosas vitaminas (A, B, C, D y E) y minerales esenciales para la salud de tu piel.

Para gustos los colores

Por eso, las esponjas de konjac no son la excepción. Si las has visto, sabrás que vienen en una gran variedad de colores y si no sabes qué significan te explico ya mismo.

  • Blanco: este es el color natural de la esponja cuando solo se mezcla la raíz de konjac con el hidróxido de calcio. Digamos que es la versión clásica.
  • Negro: Contienen carbón activado, conocido por sus propiedades para limpiar los poros a profundidad y eliminar los molestos puntos negros.
  • Verde: La mayoría de esponjas verdes contienen arcilla verde francesa, conocida por sus propiedades antiinflamatorias, revitalizantes, calmantes y purificantes. Sin embargo, hay otras que contienen té verde, que ayuda en el tratamiento del acné y ayuda a evitar el envejecimiento prematuro.
  • Rojo: Enriquecidas con arcilla roja, uno de los ingredientes más populares en las mascarillas y tratamientos porque tiene propiedades astringentes ideales para pieles grasas y mixtas. También es muy popular para ayudar a combatir el acné ya que depura y purifica la piel.
  • Morado: Las esponjas de color morado contienen lavanda, conocida por sus propiedades antiinflamatorias y relajantes. Esta no es muy común pero pensé que debía mencionarla ya que es la que estoy usando actualmente.

Estas son solo las más comunes pero como en todo, a medida que algo se hace más popular, también van saliendo más versiones con nuevas propiedades. Por eso te recomiendo que estudies bien los ingredientes (y sus propiedades) cuando vayas a elegir y así sabrás exactamente lo que estás comprando.

Cómo se usan

Cuando ves una esponja konjac por primera vez probablemente lo que más te llamará la atención es que es dura como una piedra pómez. Por eso cuando la vas a usar, tenés que sumergirla en agua tibia más o menos un minuto. Notarás como se expande y se va poniendo súper suave.

Luego, solo tenés que lavarte la cara con tu limpiador de siempre con movimientos circulares y enjuagar. Hay quienes aseguran que gracias a las propiedades antibacteriales de la raíz de konjac, no es necesario usar jabón y que solamente frotando con agua es suficiente. Personalmente y porque tengo problemas de acné, prefiero no arriesgarme y usar mi limpiador de siempre.

Cuando terminés te recomiendo escurrir el exceso de agua apretando la esponja entre tus manos con una toalla limpia. Procurá no retorcerla ni apretar en exceso porque la podes dañar. Luego la podés secar al sol o en un lugar lo suficientemente ventilado como para que vuelva a su estado original antes de su próximo uso.

Cómo cuidar de tu esponja konjac

Al ser una esponja, el tema del secado es vital, porque si se acumula la humedad puede causar la proliferación de hongos y bacterias, y es lo último que querés en tu rostro. Así que no basta con colgarla en la ducha, sino que tiene que recibir aire (y de preferencia sol) para secarse y volver a ponerse dura.

También podes remojarla en agua caliente (pero no hirviendo) por 5 minutos cada 2 semanas para desinfectarla. La vida útil de las esponjas konjac es de entre 4 y 6 semanas. Sabrás que es tiempo de cambiar la tuya cuando se comience a desintegrar.

Belleza sostenible

Una de las cosas que más me llamó la atención de las esponjas de konjac y por lo que decidí probarlas, es porque son completamente naturales y biodegradables. Así que si haces compost en tu casa, también podes incluirlas junto con las cáscaras y residuos orgánicos, ya que no contienen plástico ni sustancias tóxicas. ¿Genial, no?

Esponjas konjac en Nicaragua

Si bien las esponjas konjac son una tendencia en el mundo del skincare desde hace tiempo, en Nicaragua todavía es un poco difícil conseguirlas. Pero te tengo buenas noticias. Descubrí que Mili Glam Store acaba de recibir nuevo inventario de esponjas konjac y si ordenás la tuya a más tardar el 13 de septiembre con el código #KonjacDLF tendrás un descuento especial del 10%. Podés visitar su fan page aquí, su intagram @miliglamstorenica o hacer tu pedido por WhatsApp al 8464-0815.

Espero que este post te haya gustado y que te haya despejado todas tus dudas y curiosidades. Déjame un comentario para saber si ya has probado las esponjas konjac y qué te parecen. Como siempre, muchísimas gracias por estar aquí y que la fuerza te acompañe. ¡Hasta la próxima!

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