A veces pareciera que hay una regla no escrita, en la que mientras más nos guste un par de zapatos, más estragos causarán en nuestros pies. Yo he sido víctima de mis zapatos (de tacón, flats, sandalias y de todo tipo) por AÑOS. No les compartiré fotos de mis malas experiencias porque son dignas de una película de Tarantino. Terrible.

Pero no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo soporte, así que decidí tomar cartas en el asunto y me propuse encontrar técnicas para no tener que sacrificar mi estilo, ¡pero tampoco mi salud! Como sé que no soy la única en esta situación, quiero compartirles algunos de mis descubrimientos. Por acá siete tips para ser más feliz con tus zapatos:

1. Invertí según su propósito: si vas a pasar mucho tiempo en ellos, o caminar mucho en ellos, es mejor invertir en dos o tres pares, de excelente diseño y materiales, en vez de cinco baratos que te torturen de formas diferentes. En mi experiencia, el cuero es la mejor opción para los zapatos de trabajar y de caminar mucho, porque el cuero se estira y se adapta a la forma de tu pie. Adicionalmente, la forma del tacón influye mucho. Mientras más grueso sea, tendrás más soporte y por ende serán menos cansados. Un buen ejemplo son las sandalias de plataforma o “cuña” y los “chunky heels” que últimamente están súper de moda.

2. Reservá los estilos más incómodos para ocasiones especiales: todas sabemos cuales son. Esos en los que no podés dar más de cierto número de pasos antes de que empiecen los problemas. Lo más inteligente es reservarlos para esas ocasiones en las que solo te toca sentarte y verte bonita.

3. Comprá media talla más grande: Yo pasé muchos años engañada pensando que mi talla es 7 1/2. Y es que en teoría ese es el tamaño de mis pies. Pero en la práctica, los pies se hinchan a causa de muchas cosas: cambios hormonales, clima cálido, esfuerzo físico, retención de líquidos, en fin… tomando eso en cuenta, empecé a comprar zapatos talla 8. Algunos estilos se me ven un poco flojos, pero no es nada que unas buenas plantillas no puedan arreglar. El punto es, (cuando el estilo lo permita) mejor flojos que apretados!

4. Esparadrapo – la herramienta secreta: cuando te toque usar aquellos que sabes que sin importar lo que hagás, van a doler. El secreto es prevenir antes que lamentar, vendando las áreas de mayor fricción o presión. Un truco excelente que apliqué el otro día y de veras funciona, es juntar el segundo y tercer dedo en un solo vendaje. No estoy segura de la ciencia detrás de esto, supongo que le da una base más firme a tus pasos… pero de que funciona, funciona. Conste, que esto funciona mejor en conjunto y no como reemplazo a los puntos anteriores.

5. Calendarizá: este truco lo aprendí de mi mamá y creo que es el mejor. Su regla es “no usés los mismos zapatos dos días seguidos”. La idea es no maltratar las mismas áreas todos los días, para así evitar la formación de cayos u otro tipo de secuelas. Además que nos obliga a ser más creativas ya innovar en nuestro estilo cada día.

6. Los flats de emergencia: este es probablemente el tip más popular porque conozco a muchas que ya lo aplican. Siempre tené a la mano un par de flats para cuando tenés que caminar largas distancias, subir escaleras o simplemente descansar un rato de los tacones. Conozco amigas que los tienen en su carro para manejar mejor. También podés tenerlos en una gaveta cuando te toque estar trabajando detrás de un escritorio… ¡es preferible a estar descalza o con los tacones a medio poner y que te llame tu jefe de repente!

7. Se fuerte y decí “NO”: Las ofertas y los caprichos son una gran tentación para comprar zapatos aunque sepamos que son incómodos desde el momento en que nos los medimos en la tienda. Mi mejor consejo tal vez sea, ejercitá tu fuerza de voluntad y no los comprés si no te quedan bien. Todos los zapatos son domesticables, pero requiere de tiempo y de usarlos constantemente. Así que si nunca te los ponés porque son demasiado incómodos, nunca van a dejar de serlo. Es mucho más inteligente no comprarlos. Te ahorrarás mucho dinero y muchos dolores de cabeza y remordimientos. Creéme. Habla la voz de la experiencia.

Me alegra reportar que llevo ya varios meses poniendo estas técnicas en práctica y el cambio es increíble. ¡Ahora puedo decir que soy una zapatohólica mucho mucho más feliz!

¿Y a vos qué te parecen estos tips, ya los conocías? ¿Qué otras técnicas te han funcionado a vos?

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