apagar-esperar-y-reiniciar

Hay momentos en la vida en las que suceden demasiadas cosas, demasiado rápido y al igual que las computadoras, nos saturamos… quedamos trabados y por más que queremos, no logramos funcionar normalmente. La semana pasada tuve uno de estos momentos, así que decidí desconectarme casi por completo de todo, incluso del blog y de mis redes sociales y aprovechar el “silencio” para limpiar mi casa literal y espiritualmente.

Pensé que luego de resolver todos esos asuntos estaría lista y con energías para retomar mi vida habitual pero resulta que pensar y sentir también consumen bastante energía. Así que en lugar de frustrarme, decidí respirar profundo y aceptar el hecho de que no sería una semana productiva en el sentido tradicional. Aproveché para pasar tiempo con mis seres queridos, distraer mi mente, jugar mucho Candy Crush, leer un poco y ponerme al día con Netflix.

Extrañamente, anoche las ideas y la energía comenzaron a regresar. Tanto así que me terminé durmiendo a las 2:00 AM luego de dejar una lista inmensa de cosas por hacer y nuevas ideas sobre las cuales escribir en el blog. Y así, sin forzarlo mucho y conteniendo el sentimiento de culpa por “no hacer nada”, me di cuenta que estoy de regreso. Parece ser que a veces, al igual que las computadoras, es mejor apagarlo todo, esperar que la máquina se enfríe y luego reiniciar.

Creo que esas etapas de “desinspiración” y falta de energías nos llegan a todos en algún punto y al menos a mí me generan mucha ansiedad porque tengo miedo de caer en el auto sabotaje. Pero ahora lo estoy tratando de ver como algo más natural y de vez en cuando, hasta necesario para volver con más fuerza. Lo importante no es irse, sino regresar. Así que aquí estoy de regreso.

¿Qué piensan ustedes? Cuéntenme en los comentarios cómo hacen ustedes para sobrellevar esos momentos en los que no tienen ideas, ni energías para nada. ¡Hasta la próxima!

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Fotos por: Eva Bendaña

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